Peligro: Buffet Libre

Buffet libre

Los buffets libres son el paraíso soñado para cualquier amante de la gastronomía. Tener decenas de platos distintos a su entera disposición, en un mismo establecimiento, a un precio reducido y sin lómites es una oferta muy difícil de rechazar. Sin embargo, si lo pensamos con calma, esta disponibilidad de comida sin fin, sin que eso repercuta en el precio, es una invitación al abuso y que hace un flaco favor a la salud. Pasta, arroz, ensaladas, hamburguesas, perritos calientes, carne, pescado y los postres más suculentos. ¿Cómo podemos aprovechar al máximo esta propuesta sin caer en el empacho?

¿El bufet libre es un riesgo sanitario?
Frente a las ventajas antes mencionadas, el buffet en comparación con otro tipo de restaurantes, está expuesto a un mayor número de riesgos. Hay que tener en cuenta el tiempo que la comida permanece en el expositor hasta su consumo, lo que multiplica las probabilidades de una toxiinfección. Se trata de un espacio mucho menos controlado que la cocina, abierto continuamente a numerosos comensales que remueven, prueban y se sirven sus platos del mismo recipiente.

A esto se unen las condiciones de higiene que deben cumplirse durante todo el proceso. Desde la adquisición y el transporte de los ingredientes, pasando por la llegada al restaurante y su manipulación hasta el cocinado y el emplatado final.
A todos estos variables se suman también los efectos físicos perjudiciales de ese empacho que suele aparecer tras este festín sin más límite que la capacidad de nuestro estómago. Uno de los problemas más frecuentes es la pérdida de la noción de la cantidad de lo que comemos, lo que favorece la obesidad y la diabetes. Este consumo excesivo hace que el páncreas vaya forzado ya que tiene que segregar una cantidad de insulina mucho mayor para restablecer los valores normales de azúcar en sangre” y que nuestro estómago se dilate hasta límites insospechados. La cosa se puede complicar con problemas digestivos como los vómitos, el dolor de estómago, la acidez, el cansancio, la diarrea o la sudoración. ¿Merece la pena llegar a este estado por cuatro croquetas más?

Consejos para comer bien
Piensa racionalmente lo que te apetece comer. Es lógico optar por un plato en concreto que nos resulte mássabroso. Será interesante que antes de llenar nuestro plato con un determinado menu, que revisemos todas las opciones disponibles antes de coger el primer plato. Un truco para disminuir el hambre psicológico es sentarse lo más lejos posible y de espaldas a las vitrinas.
Para controlar el ansia, se puede empezar por los aperitivos y entrantes que más nos gusten. Siempre a una porción mínima, lo justo y necesario para calmar la gula sin perder el apetito. De esta forma, podrás seguir con el almuerzo sin ningún tipo de estímulo extra. Además, se recomienda dejar de comer antes de tener el estómago lleno, ya que aumenta el riesgo de ganancia de peso.
Vigila el tamaño de la ración. Otro elemento importante es no cargar los platos hasta arriba. Escoge el más pequeño que veas, si es necesario que sea el del postre, así te obligarás a reducir el tamaño de la porción ya que un tamaño mayor de las raciones puede dificultar la autorregulación de la ingesta.
Rompe los hábitos establecidos. Normalmente, cuando comemos en casa, el plato principal suele ser el más abundante e incluye alimentos copiosos como la carne, el pescado, la pasta o el arroz. Sin embargo, para sobrevivir en un buffet libre, esta disposición debe ser erradicada. Si quieres aprovechar para probar varias recetas, no te hinches con una en concreto. Prueba un poco de cada sin caer en la ansiedad.

No hay que tener prisa
Este tipo de restaurantes provocan en el comensal una urgencia incontrolable por probar todo lo que hay ante sus ojos. Estas prisas hacen que no mastiquemos correctamente, estimulan la entrada de aire al estómago, con sus consecuentes gases y dolores estomacales; y la llegada de una digestión mucho más lenta y pesada de lo habitual, que normalmente desemboca en un estado de adormecimiento nada beneficioso para el usuario.

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